Cómo cobrar más rápido cuando el restaurante está lleno
El cuello de botella casi nunca es la cocina. Es el final de la comida.
Mide una noche cualquiera cuánto pasa desde que una mesa pide la cuenta hasta que se levanta. En la mayoría de los restaurantes son entre ocho y quince minutos. Multiplícalo por todas las mesas de un viernes.
Por qué se atora el final
El cliente ya terminó y sólo quiere irse. Pero para lograrlo tienen que alinearse tres cosas: que el mesero esté libre, que la terminal esté libre y que ambas coincidan en la misma mesa.
Ninguna terminal puede cobrar cinco mesas al mismo tiempo.
Cuando cuatro mesas piden la cuenta casi al mismo tiempo, tienes un problema de matemáticas, no de actitud del equipo.
Lo que cuesta cada minuto de más
- La mesa ocupada no puede recibir a quien espera en la puerta.
- El mesero da vueltas en lugar de atender a otra mesa.
- El cliente se lleva la última impresión de la noche: esperar.
- En hora pico, quince minutos son una rotación perdida.
Tres formas de acortarlo
Primero, que el cobro no dependa de una sola terminal. Segundo, que varias mesas puedan pagar en paralelo. Tercero, que dividir la cuenta no signifique quince minutos de aritmética con el mesero parado ahí.
Cuando el cliente puede pagar desde su teléfono, esas tres cosas se resuelven juntas.
Un dato para tu próximo viernes
Anota a qué hora pidió la cuenta cada mesa y a qué hora se levantó. Si el promedio pasa de diez minutos, ahí tienes el lugar más barato para crecer sin abrir otra sucursal.


